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Viviendo al otro lado del espejo

Mantener consciente la conexión con nuestro verdadero Ser

16 / sep / 16

 Estamos acostumbrados a ver con los ojos. Bueno, ni siquiera con los ojos. Vemos, experimentamos el mundo a través de nuestra mente, aunque nos parezca que usamos los sentidos para ello. Decía el Principito “lo esencial es invisible a los ojos”. Suscribo plenamente esas palabras. Más allá de nuestra percepción ordinaria, de las reacciones de nuestro cerebro a los estímulos internos e internos (eso que llamamos pensamientos), hay otro mundo. Un mundo que podríamos decir “invisible”, aunque sabemos que puede ser tan visible como el otro, un mundo más real aún que éste en el que creemos vivir. Muchos sabios han repetido que esta vida es sueño, que estamos en un Maya que nos entretiene nuestra mente de mono y no nos deja instalarnos en la conciencia, en el Ser. Y cuando lo hacemos, cuando podemos salir de nuestra mente ordinaria y abrir la caja de pandora de nuestra conciencia, cuando nos separamos de nuestra personalidad y llegamos a nuestro Ser verdadero, aparece una nueva realidad ante nuestros ojos, a nuestra mente, y a nuestra conciencia. Una realidad en la que no existe presente, pasado o futuro, sino que todo sucede en un instante simultáneo. Una realidad llena de colores indescriptibles, de informaciones imposibles y, son suerte, llena de un gozo infinito que nada de fuera puede ni siquiera reflejar.

Vivir al otro lado del espejo no tiene por qué significar vivir fuera del mundo. Simplemente significa mantener consciente la conexión con nuestro verdadero Ser. Tal vez entonces debería decir “vivir a ambos lados del espejo”. Y lo que sí sé, es que cuando somos capaces de hacer eso cotidianamente, descubrimos que lo único verdaderamente importante es ayudar a los demás a poder hacer ese camino, porque a este lado puede haber cosas interesante, pero nada, absolutamente nada, es comparable con lo que hay más allá…

El camino para llegar a esos mundos sutiles es el camino para llegar a nuestro propio corazón… 

 

Texto de Ana María Oliva, Doctora en Biomedicina y autora de Lo que tu luz dice (Editorial Sirio)

Pertenece a su BLOG (http://www.energiahumana.es)

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